sábado, 31 de mayo de 2014

Tratamiento para la ansiedad en el adulto mayor.

¿Qué es un problema de ansiedad?

  Se habla de un problema de ansiedad cuando existe excesivo miedo o preocupación sobre temas cotidianos: por ejemplo acerca de la situaciones de la vida, por el estado actual de salud, sobre las relaciones familiares o sociales, el trabajo, etc. (Jongsma, Frazer y Hinrichsen, 2011).

  Para la persona que padece un problema de ansiedad, le resulta muy difícil manejarla y trae consigo síntomas físicos como pérdida de sueño, irritabilidad, fatiga, náuseas, dificultad para concentrarse, entre muchos otros. Además puede presentarse un abuso de medicamentos o de otras sustancias para controlar los síntomas (Jongsma, Frazer y Hinrichsen, 2011).

 El tratamiento psicológico de la ansiedad tiene la siguientes metas que se han adecuado del Planificador de tratamiento psicoterapéutico del adulto mayor:

  • Reducir los síntomas de ansiedad. Se busca reducir lo antes posible los síntomas de ansiedad y para ello se utilizan técnicas ampliamente estudiadas.
  • Eliminar los pensamientos de preocupación. Los pensamientos son detonantes que nos generan ansiedad, debemos aprender a pensar en positivo y exponernos a situaciones optimistas y alegres.
  • Poner fin al abuso de sustancias. Algunos medicamentos suelen ser el escape de los problemas de ansiedad, pero es necesario educar al cuerpo para nuevos formas de afrontarla.
  • Aprender a manejar los estresores cotidianos. Cambiando todas las presiones psicológicas a las que estaban asociados dichos estresores.
Referencias.

Jongsma, A., Frazer, D., y Hinrichsen, A., (2011) The older adult psychotherapy treatment planner (2º ed.). United States: John Wiley and Sons, INC.

¿Cómo prevenir el maltrato en el adulto mayor?

 

  Hablamos de maltrato cuando nos referimos a una acción u omisión que ocasionan un posible daño a la salud o el bienestar del adulto mayor y se presenta en distintas formas (Domingo, 2000 citado en Jürschik et al. 2013):

  • Física.
  • Psíquica.
  • Sexual.
  • Económica.
  • Negligencia. 
  • Autonegligencia.
  • Abandono.
  • Vulneración de los derechos.

En el servicio de urgencias de un hospital en España se dieron a la tarea de identificar cuántas personas mayores sufren de maltrato del total de los pacientes atendidos.  Para ello sólo incluyeron adultos mayores de 65 años sin ningún tipo de deterioro en sus capacidades cognitivas
Las cifras a las que llegaron son alarmantes, según su investigación, las personas mayores que posiblemente sufren algún tipo de maltrato son tres de cada diez en esa sala de urgencias. Muchas veces los adultos mayores que sufren maltrato se encuentran en una situación de aislamiento, lo que complica mucho la forma de detectarlo y la única vía posible es la visita a la sala de urgencias (Jürschik et al. 2013).

  El maltrato es un serio problema al que se enfrenta el adulto mayor y para prevenirlo podemos tomar las siguientes medidas:
 

Concienciar. Los estudios, como los realizados por Jürschik y sus colaboradores, son de vital importancia porque exponen la situación crítica por la que pasa el adulto mayor cuando se habla de maltrato. Si somos conscientes de la problemática podremos poner más atención cuando se presente un posible caso de maltrato.
 
Evitar el abandono. Promover actividades incluyendo a todos los miembros de la familia evitará el aislamiento de los adultos mayores y permitirá estar al pendiente de la salud de la familia.
 
Preguntar a los profesionales. Si no tienes la suficiente información sobre qué es el maltrato y cuándo hablamos de negligencias, será difícil deducir cuándo nuestro comportamiento poner en riesgo la salud de un adulto mayor, acércate a los profesionales de la salud o las instituciones que puedan orientarte.

¿Para qué los vínculos sociales en el envejecimiento?



Tener una red social personal sólida, sin importar el número de miembros que por ella esté conformado, trae beneficios en la salud del individuo, promueve su recuperación de enfermedades padecidas y reduce el estrés percibido ante las inclemencias de la vida cotidiana. Este fenómeno se debe a varios factores
 
La red social promueve actividades relacionadas con la salud (por ejemplo, ir a consultas con profesionales de la salud) y con el autocuidado (por ejemplo, estando al pendiente de la higiene y aliño).
Asimismo, esta red ofrece en sí misma una razón para vivir, lo que otorga unsentido de vida al individuo dándole un rol y estatus.
Por el contrario, carecer de una red social o que esta sea pobre en cuanto a la fortaleza de sus vínculos es un factor de riesgo que trae consecuencias negativas para la salud. Al mismo tiempo, existe una relación entre el estar enfermo (sobretodo enfermedades crónicas p. ej. Alzheimer) y la reducción de dicha red, misma que crea un círculo vicioso que responde principalmente a los siguientes factores:
La enfermedad reduce la actividad y al reducir la actividad con los miembros de la red se debilitan los vínculos.
Reduce la reciprocidad que existe en las relaciones cotidianas: tú me ayudas y, en recompensa o gratificación, yo te ayudo, sin embargo, la persona enferma puede no ofrecer este beneficio
 
A lo largo del proceso de cuidar al enfermo, se recibe poco reforzamiento positivo que podría manifestarse en ver mejoras en la salud de la persona, si la enfermedad es crónica, posiblemente se visualicen pocas mejoras o estas podrían incluso pasarse por alto.
 
Sobrecarga de cuidados, si sumamos todos los factores anteriores y se le agrega la carga física y emocional que involucra cuidar de una persona, se puede presentar esta sobrecarga que dificultará y reducirá aún más el vínculo afectivo.
 
 
Debido a esto es que es necesario crear una cultura incluyente e intergeneracional, que nos permita tener amistades y desarrollar nuevos vínculos con personas de todas las edades de modo que nos contagiemos de la capacidad de asombro de los niños, las ganas de soñar y emprender de los jóvenes, la templanza y madurez de los adultos y la sabiduría del adulto mayor.
 
 
Referencias.
Sluzki, C. (1995). Capítulo 4: De cómo la red social afecta la salud del individuo y la salud del individuo afecta la red social. Dabas, E, y Najmanovich, D., (1995) El lenguaje de los vínculos, hacia el fortalecimiento de la sociedad civil. Paidós. Buenos Aires. 114-123
 
 

Inteligencia emocional para el adulto mayor


Cuando vemos a los adultos mayores de hoy nos damos cuenta lo lejos que están de aquellas concepciones estereotipadas sobre la inactividad y la tristeza. Es muy común ver a personas mayores saludables y activas, llevando a cabo algunos de los pasatiempos que no habían tenido tiempo para realizar o disfrutando de sus pasiones de antaño, abundan las personas mayores con estados de ánimo llenos de jovialidad y alegría que recuerdan el pasado no con nostalgia sino con placer.
Para hablar de estas personas que con los años siguen fomentando la actividad, la vida en plenitud y el desarrollo de su propio proyecto de vida, decimos que han cultivado un envejecimiento exitoso, que va más allá de solamente pensar en una vejez saludable pues involucra aspectos psicológicos, sociales y espirituales de la persona.
La pregunta que surge entonces es: ¿por qué algunas personas pueden envejecer exitosamente y otras desarrollan hábitos poco saludables? Sabemos que no existen recetas para la vida, pero sin duda parte de la respuesta a esta cuestión radica en la inteligencia emocional.
La inteligencia emocional involucra nuestra capacidad de reconocer y darle sentido a toda la maraña de sensaciones y emociones que nos invaden con el día a día. Aunque pareciera algo bastante sencillo, el poder darnos cuenta de las cosas que sentimos arrojará gran luz sobre cómo pensamos y actuamos, nos permitirá manejar de una forma más efectiva nuestra emocionalidad y explotar al máximo nuestra alegría, satisfacción y júbilo, mientras que nos dará herramientas para aceptar la tristeza, la ira y el dolor inherentes a estar vivo.
El conocer y manejar de forma adecuada nuestras emociones nos permite tener relaciones más satisfactorias con nuestros seres queridos, además de iniciar nuevas amistades. Nadie quiere ser el abuelo regañón que critica fuertemente las acciones de los nietos y que a la vez se queja de lo poco que lo visitan. Manejar con inteligencia las emociones nos permite vincularnos con los demás y evitar arranques de ira o estrés, como bien decía el filósofo griego Aristóteles refiriéndose a la serenidad necesaria para manejar las emociones y en este caso al enojo: "Enojarse es fácil, pero enojarse en la magnitud adecuada, con la persona adecuada, en el momento adecuado eso es cosa de sabios". 
La inteligencia emocional no es exclusiva de una edad, todos podemos desarrollarla en cierta medida, sin duda explorar nuestra emocionalidad nos lleva a recorrer caminos inhóspitos encontrando momentos que nos harán reír, llorar, recordar o disfrutar, pero el beneficio es grande: traerá efectos positivos en nuestra autoestima y conseguiremos extender una red de apoyo integrada por personas que estén gustosas de poder apoyarnos cuando lo necesitemos. Vivir desarrollando la inteligencia emocional es vivir en plenitud y nos ayuda a recordar que ¡Ser mayor es vivir a lo grande!
 
Aquí hay cinco consejos para el adulto mayor que quiera desarrollar su inteligencia emocional:
  1. Plasmar los sentimientos en palabras. Si queremos experimentar nuestras emociones de una forma más sana debemos ser capaces de expresarlas por medio del lenguaje. Expresemos las cosas que nos hacen disfrutar y también nuestros miedos; de este modo se puede gozar de una mayor serenidad.
  2. Ser flexibles. Las personas que son más flexibles consigo mismas y con los demás podrán disfrutar con mayor libertad de sus emociones, no se critican a sí mismas por ser firmes ni juzgan a los demás por actuar de forma distinta. Todos somos humanos y experimentaremos dichas, vergüenzas o decepciones de igual manera.
  3. Autocuestionarse. Las creencias muy rígidas pueden causarnos malestares emocionales, aquel que logra cuestionar sus pensamientos más arraigados puede desarrollar ampliamente su autoconocimiento. El adulto mayor puede preguntarse por ejemplo, ¿cómo deseo continuar mi vida? ¿cómo me gustaría ser recordado? ¿qué mensaje me gustaría darle a mis hijos y nietos?
  4. Adaptarse a los cambios. El envejecimiento involucra cambios, como todo proceso en la vida. Algunos de ellos podrán ser corregidos con aparatos de audición, lentes o un bastón, si aceptamos nuestro cuerpo como es no lucharemos con pensamientos tipo: “me veo viejo usando esos lentes” o “los bastones son para viejitos”.
  5. Desarrollar un proyecto de vida. Si deseamos tener inteligencia emocional, necesariamente debemos encontrar cosas que nos apasionen, para ello podemos desarrollar proyectos que sigan dando felicidad y sentido a cada uno de nuestros días. Las grandes personas requieren grandes proyectos de vida.

sábado, 24 de mayo de 2014

El psicólogo y el envejecimiento




El Colegio Oficial de Psicología publicó en el 2002 un artículo acerca del papel de la psicología en el envejecimiento. Es muy claro su carácter propositivo que invita a todos los profesionales en esta área para trabajar en el desarrollo de espacios para adultos mayores
El psicogerontólogo participa principalmente en tres áreas: el estudio del envejecimiento, refiriéndose a la investigación de dicho proceso, la edad, comparando diferencias entre grupos de distintas generaciones, y la psicología de los adultos mayores, principalmente de sus afecciones (Colegio Oficial de Psicología, 2012).

  Cuando se habla de envejecimiento como proceso a lo largo de la vida es necesario separarlo de la visión biológica únicamente, pues se ha demostrado que el crecimiento y deterioro del individuo se ve afectado más por el modelo de evolución cultural en el que se encuentra que por la mera biología(Colegio Oficial de Psicología, 2012).

  Para promover una cultura de envejecimiento exitoso se debe optar por una cultura de “aprendizaje durante toda la vida”, pues está demostrado que la educación es la estrategia de desarrollo por excelencia, cuyos beneficios afectan la salud física y mental, además de proteger contra la demencia (Colegio Oficial de Psicología, 2012).

  El Colegio Oficial de Psicología plantea en este artículo tres directivas prioritarias para el trabajo con el adulto mayor:
 
1) el desarrollo para un mundo que envejece,
2) fomentar la salud y el bienestar de las persona mayores, y
3) asegurar ambientes facilitadores y de apoyo

¿QUIEN DEBE CUIDAR AL ADULTO MAYOR?

¿Qué grado de responsabilidad moral han de tener tanto la familia como la propia sociedad en el cuidado de estas las personas adultas mayores?




 
  Cuando el Estado delega la responsabilidad de cuidar a las personas adultas mayores que padecen una demencia, los familiares deben asumir la totalidad del gasto que esto implica, pues no sólo se trata de la parte económica, sino del coste físico y emocional (García-Férez, 2004).

 
 
 
  Pero ¿qué es lo que más desea el paciente con demencia? ¿Un cuidador profesionalmente impecable o ser tratado con cariño? La respuesta que ofrece García-Férez (2004) en su artículo nos deja ver una clara inclinación hacia este último aspecto de los cuidados, es decir, fuera de un cuidador perfecto, prefieren uno amable


Una de las formas de corresponder de forma justa al adulto mayor que nos cuidó puede ser el procurarle cuidados. Sin embargo, éticamente, el cuidar al progenitor con demencia se puede fundamente en cuatro motivos: por amor, por justicia, por moralidad y por interés (García-Férez, 2004).

  • Amor. El amor, respeto y cariño son los pilares que impulsan a los cuidados de la calidad humana, a pesar de si las relaciones padre-hijo fueron afectuosas o no.
  • Justicia. Existe, en cierta manera, cierta deuda de gratitud entre padres e hijos, de la misma manera que los hijos tuvieron derecho a ser cuidados cuando eran infantes, lo tendrán los progenitores cuando no pueda realizarlo por sí mismos.
  • Moralidad. Aquí entran en juego nuestros valores culturales, que imponen en nosotros la obligación de procurar que los progenitores no vivan en condiciones indignas.
  • Interés. Se trata de esperar, a cambio de los cuidados, bienes materiales.

  El Estado y las familias, idealmente, deberán actuar de manera interdependiente para cuidar al adulto mayor con demencia. Mientras que el familiar ofrecerá el soporte emocional, afectivo y acompañamiento, el Estado compartirá esta responsabilidad tanto del sector público como el privado. Los cuidados del paciente adulto mayor con demencia, deben compartirse entre estos dos actores, familia y Estado, y, a no ser estrictamente necesario, nunca deberá delegarse (García-Ferez, 2004).

Referencias.

García-Férez, J., (2004) El problema ético de la obligación filial y/o social de cuidar a personas mayores con demencia. Revista Española de Geriatría y Gerontología. 39 (1), 35–40
 

INMUNIZACIÓN Y CONTROL MÉDICO PERIÓDICO EN EL ADULTO MAYOR

VACUNAS (*)
Las vacunas son compuestos biológicos que aplicados a las personas sanas provocan la generación de defensas (anticuerpos) protegiéndolos ante futuros contactos con los agentes infecciosos contra los que fueron vacunados.

 
Importancia de las vacunas:
• Las vacunas protegen individualmente a la persona, pero además, la mayoría de ellas protegen también a la colectividad evitando o disminuyendo el riesgo de epidemias.
 
 
• Aunque los niños son los que reciben la mayoría de las vacunas, los adultos mayores también necesitan protegerse de enfermedades como: tétano, neumococo e Influenza. que en muchos casos son más graves que en los niños.
 

• Es necesario vacunarse antes de hacer un viaje prolongado o radicar fuera del país pues en cada lugar del mundo hay distintos programas de vacunación.
 

Tétanos: Es una recomendación para TODAS las personas no vacunadas, independientemente de su edad.
 
 


 
 

Influenza: Los síntomas pueden incluir fiebre, escalofríos, tos seca, dolor de garganta, congestión, dolor de cabeza, dolores musculares y fatiga y puede ser una amenaza para la vida en los adultos mayores. Se recomiendan la vacuna anual contra la influenza para todos los adultos de 50 años de edad y adultos mayores. Se debe recibir la vacuna antes que comience la temporada de frío de cada año.
 



 

 

 

 

 

Enfermedad Neumocócica:
 
Las personas asocian la enfermedad neumocócica con la neumonía, pero esta puede causar meningitis, infección de la sangre, y oído medio e infecciones sinusales. Se recomienda que las personas de 65 años de edad y mayores reciban la vacuna neumocócica. La mayoría de las personas
necesitan una sola dosis. Pero si recibió la vacuna hace más de cinco años y tenía menos de 65 años de edad cuando la recibió, puede necesitar una segunda dosis o de “refuerzo”. Generalmente no es necesario recibir más de dos dosis de la vacuna actual.
 

 
 
Control médico periódico



Es necesario el control médico periódico del adulto mayor saludable, para prevenir

y/o detectar precozmente patologías y para enseñarle a vivir sanamente. Se

recomienda por lo menos un control anual antes de los 70 años, y por lo menos

dos controles después de los 70 años. El objetivo fundamental es realizar acciones

de promoción de la salud y prevención de la enfermedad.

El adulto mayor con afección aguda, sub aguda o crónica debe acudir al

establecimiento de salud para la atención del daño y/o otros identificados en el

proceso de la atención. El profesional de la salud explicará sobre el (los) daño(s)

identificado(s) y las recomendaciones que requiera; así como la periodicidad en 
los controles.
 
 
 



 
 
(*) La Vacuna Antineumocócica, actualmente no está considerada en el calendario nacional de vacunación,
sin embargo se recomienda su administración si es necesario

 
 
 
 


 

 

 
 

 
 



 
 


 

viernes, 23 de mayo de 2014

SEXUALIDAD EN EL ADULTO MAYOR

 
La sexualidad es la capacidad de expresar nuestros sentimientos, emociones de

afecto y ternura, un modo de proporcionar y recibir placer.

Importancia de la sexualidad en el adulto mayor.


• No implica necesariamente el acto sexual.

• La sexualidad es una de las actividades que influyen en la calidad de vida.

• La sexualidad es una de las actividades que brinda mejor calidad de vida al ser humano.

 

• Casi todos los adultos mayores tienen deseos de expresar su sexualidad.

• Algunos no lo hacen por desconocimiento y/o por que la sociedad los reprime y discrimina.

 

Factores de riesgo para una mala expresión de la sexualidad:


• Desconocimiento de los cambios normales del envejecimiento por la persona adulta mayor, la familia, y el personal de salud.

 

• Limitaciones normales pero con la posibilidad de continuar activo.

• Presencia de enfermedades crónicas como infartos, diabetes, presión arterial alta, artritis, fracturas, etc.

 

• Uso de medicamentos sin la indicación del especialista.

• Problemas sociales para encontrar pareja.

• Problemas socioeconómicos.

Autocuidado de la sexualidad en el adulto mayor.


• Sentirse triunfador y elevar la autoestima.

• Mantener buena salud física y mental.

• Cuidar la privacidad para el desarrollo de su sexualidad.

• En las relaciones intimas es importante un mayor tiempo de caricias entre ambos
y más espacio para las palabras de afecto y ternura.


• Exprese su sexualidad no solo en el aspecto físico, promueva la parte sentimental de armonía con la pareja, de amistad, de compañerismo, de madurez total.

• Consultar al profesional de la salud ante la presencia de enfermedades crónicas
como la diabetes, presión alta, infartos, etc.

• No consumir medicamentos si no son indicados por el especialista.

• Evite la automedicación


SALUD MENTAL EN EL ADULTO MAYOR

EMOCIONES



Las emociones son estados afectivos que las personas experimentan ante diversas situaciones: de

peligro, una situación crítica, gozo, etc.

Existen emociones positivas y negativas que influyen en nuestra salud.

LA ACTIVIDAD COGNITIVA


La actividad cognitiva es un proceso por el cual las personas captan los aspectos de la realidad a

través de los órganos sensoriales con el propósito de comprender la realidad.

Son actividades cognitivas: Memorizar, representar, comunicar, recordar, calcular, comprender,

conceptualizar, comparar, relacionar, ordenar, clasificar, analizar, sintetizar, resolver problemas,

interpretar, inferir, planificar, evaluar, transferir y crear.

Memoria:



• Es una capacidad del ser humano que le sirve para guardar hechos de su vida y recordarlos

luego.

• La memoria se puede entrenar, mejorar y mantener en las personas adultas mayores.

• Las alteraciones de la memoria se producen por algunas enfermedades y por falta de práctica

o desuso por la edad.

Factores de riesgo de la memoria:


• Edad avanzada.

• Nivel de Instrucción.

• Falta de entrenamiento y promoción de la memoria.

• Enfermedades como la presión alta, demencia, diabetes, desnutrición, depresión, estrés, etc.

• El aislamiento de la familia y sociedad.

• Dejar de lado todo lo ya aprendido anteriormente.

• Dejar de practicar lo aprendido.

Importancia de mantener una buena memoria, Ejm.


• Le permitirá recordar donde pone las cosas (llaves, dinero, anteojos, etc.)

• Recordar si tomó o no un medicamento.

• Recordar si apagó el gas de la cocina, cerró la puerta o la llave del agua.

Como cuidar la memoria:


• Mantenerse activo en la parte física, mental, social y cultural.

• Visite y converse con familiares, amigos, vecinos, colegas, etc.

• Lea los periódicos, revistas y otros textos informativos dialogando luego acerca de los temas de

actualidad.

AUTOESTIMA


Es la forma como uno se quiere y se cuida, fomentando la independencia y autonomía, sintiéndose

útil, responsable y orgulloso de sus acciones.

La vejez no es cuestión de años, si no de estado de ánimo.

Importancia de la autoestima:


• Desarrollar una vida saludable y de calidad.

Factores de riesgo que afectan la autoestima:


• Considerar el envejecimiento como una enfermedad.

• Entorno familiar y social desfavorable.

• Uso inadecuado de fármacos.

• Cambios en los roles familiares, sociales, laborales, económicos.

Como fortalecer la autoestima:


• Desarrollar y/o fortalecer estilos de vida saludable y buenas costumbres.

• Reconocer cualidades y desarrollarlas más.

• Desarrollar actividades que faciliten un buen estado anímico.

• Proponerse metas, objetivos y actividades realizables en la vida.

• Mantener un buen estado de salud.

FUENTE: MINSA.GOB.PE

ENVEJECIMIENTO ACTIVO Y SALUDABLE

PROCESO DE ENVEJECIMIENTO

 •Proceso normal, individual, progresivo e irreversible de todo ser humano relacionado al estilo de vida
 
• Envejecer es la consecuencia de una serie de factores internos (de la propia persona) y externos (de su medio ambiente y estilo de vida).

Características del envejecimiento:
• Este proceso es único cada persona envejece diferente y cada parte del cuerpo también.
 
• Cambios corporales (biológicos).
a) Piel más delgada, seca, menos elástica, canas y calvicie.
b) Descalcificación de los huesos y disminución de la talla.
c) Disminución de la capacidad respiratoria.
d) Pérdida de masa muscular.
e) Disminución de las defensas naturales (inmunidad).

• Cambios psicológicos.

a) Cambios de conducta.

b) Dificultad para adaptarse a los cambios socioculturales, ambientales, familiares, laborales y cambio de roles.
 
Acciones para un envejecimiento saludable:
• Aceptar y adaptarse a los cambios biológicos, sociales, psicológicos y familiares; conservando la funcionalidad y la satisfacción personal. El principal responsable del envejecimiento saludable es la propia persona
• Mantenerse activo productivo y saludable en la parte física, mental y social.

• Desarrollar y planificar actividades placenteras en la casa, en el trabajo y en la comunidad. Empleando el tiempo libre, buscando alcanzar sus metas, su proyecto de vida.

• Cuidando de nuestra salud, asumiendo con responsabilidad el autocuidado,
compartiendo sabiduría y experiencia personal.
 
 

Entorno Sano: Es la creación de condiciones sociales, ambientales, culturales, económicas, etc., que favorecen la salud de la persona, familia y la comunidad.



Ayuda Mutua: Son acciones que realizan las personas unas con otras. Promueve las relaciones sociales, la camaradería, la solidaridad entre los integrantes de la familia y comunidad.

jueves, 22 de mayo de 2014

ESTILOS DE VIDA SALUDABLE - ALIMENTACIÓN Y NUTRICIÓN SALUDABLE

ALIMENTACIÓN Y NUTRICIÓN SALUDABLE
Una de las mejores maneras de darle al cuerpo la nutrición que necesita es comiendo a diario una variedad de alimentos y bebidas con un adecuado contenido de nutrientes. Una buena nutrición promueve y mantiene la salud, retrasando algunos cambios del envejecimiento, disminuyendo la frecuencia de algunas enfermedades.
Es un proceso básico y fundamental para mantener una buena salud.
La alimentación a todas las edades es muy importante.

Factores que intervienen en la nutrición:
  Educación.
Los cambios del envejecimiento.
Disminución de la saliva, lo que ocasiona problemas en la masticación y deglución de los alimentos.
Alteración de la dentadura.
Los hábitos alimentarios.
El estado de salud.

Autocuidado de la alimentación en el adulto mayor:
Conocer y acceder a los alimentos saludables.
Tener una alimentación balanceada.
Consumir frutas, verduras, legumbres y cereales.
Consumir pescado fresco, aves.
Consumir frecuentemente agua. Es importante beber líquidos a lo largo del día.
Comer despacio y en bocados pequeños para evitar atragantarse y/o aspirar alimento.
Consumir comida variada, con sabor, olor y buena presentación a la vista.
Evitar frituras, grasas, embutidos, quesos mantecosos, bebidas gaseosas, ají, alimentos enlatados.
Evitar el exceso de sal y azúcar en las comidas y carnes rojas. • Disfrutar de la alimentación en familia, fomente la comunicación al comer. Haga de la hora de la comida un momento especial.
Consuma alimentos de temporada, frescos, integrales, sin conservantes y/o preservantes.
Evite los cambios bruscos y las temperaturas extremas en los alimentos (muy caliente o muy fría).