domingo, 29 de junio de 2014

Las ventajas de la vejez

Llegar a la vejez implica una serie de beneficios que bien llevados permiten que nos vean de mejor manera y hacen que esta etapa y la imagen que se transmite sea envidiada y deseada

Cuenta la historia que en una ocasión un perrito que se había perdido, buscando su regreso a casa, llegó a una habitación en la cual había mil perritos más.
El perrito del cuento comenzó a mover la cola, a levantar sus orejas poco a poco y a sonreír. Los otros mil perritos hicieron lo mismo. Cuando salió de la habitación, el perrito pensó: “¡Qué lugar tan agradable! ¡Voy a venir más seguido a visitarlo!
Al tiempo después, otro perro callejero entró al mismo sitio, pero a  diferencia del anterior, este perrito -al ver a los otros mil perritos- se sintió amenazado, ya que lo estaban mirando de manera agresiva. Empezó a gruñir y de inmediato vio cómo los mil perritos le gruñían y ladraban a él también. Cuando este perro salió de la habitación pensó: “¡Qué lugar tan horrible es este! ¡Nunca más volveré a entrar allí!”
Ninguno de los dos perros sabía leer, pero en el frente de la casa había un letrero que decía: “La casa de los mil espejos”.
Con esta historia quiero invitarlos a reflexionar en relación a la responsabilidad que tenemos en la proyección que hacemos de nosotros mismos y que en definitiva, es lo que recibimos desde quienes se relacionan con nosotros y ustedes ¿cómo quieren que los traten? ¿Como perritos alegres y amistosos o perritos gruñones y agresivos?
Madurez, una etapa divina
Es importante desechar la idea de que ciertas cualidades y emociones son propias y exclusivas de la gente joven. Es sumamente común escuchar frases como “soy mayor, pero de espíritu joven” o “me siento feliz como si tuviera 20 años”. En cambio, es sano pensar que la felicidad, la alegría y el entusiasmo pueden experimentarse y se experimentan a cualquier edad, sólo hay que decidirse a vivir estas emociones con plenitud.
Para nadie es desconocido que la vejez conlleva  limitaciones, que las hay sin duda. No obstante, para muchos, esta etapa puede ser sinónimo de libertad:
  • Es la etapa en la que ya no hay que complacer a nadie.
  • Es el tiempo de comprobar los afectos definitivos.
  • Ya no hay espacio para las relaciones impuestas o por conveniencia.
  • Los horarios ya son relativos.
  • Se está libre de conflictos sexuales, de luchas y competencias.
Puede entonces volcarse la mirada hacia adentro para explorar el mundo interior sin distracciones y agradecer tanta riqueza y oportunidades. Y con esa paz silenciosa, emprender una rutina colmada de lujos.
Cuando tomamos la decisión de llegar a la vejez con una vida plena hasta el último aliento de vida, podríamos llegar a  transmitir una imagen de vejez que sea envidiada y deseada.
 
FUENTE: GUIOTECA

domingo, 22 de junio de 2014

El gran valor de la experiencia para enfrentar los cambios

A mayores experiencias vividas mayor cantidad de recursos disponibles para enfrentar cambios, aunque no se activen de forma automática.
No solo lo supe porque lo aprendí de la teoría, sino porque lo he experimentado muchísimas veces: los cambios en los seres humanos producen estados internos no deseables, en la mayoría de los casos se produce estrés,  es inevitable el que surja  la pregunta  ¿cuánto durará el proceso?, y frecuentemente  la respuesta podría estar asociada a la cantidad de recursos que hayamos desarrollad a lo largo de nuestra vida para enfrentarlos.
Hay personas que afrontan los cambios con diversos sentimientos, algunos son más optimistas y confiados y toman el proceso con tranquilidad, permitiéndose evaluar los pro y contra. Sin embargo, existen también personas que experimentan inseguridad, miedo a la paralización y surge la angustia.
Los miedos más frecuentes al cambio son:
  • A no poder
  • A no ser capaz
  • A no saber cómo hacerlo
  • A quedarme solo(a)
  • A defraudar
  • A equivocarme
  • Piensa aquí …..¿a que le tienes miedo frente a un cambio?
Ya he escrito anteriormente respecto de la influencia que tienen las experiencias previas en la forma como enfrentamos diversos procesos en nuestras vidas.
Si ante una experiencia de cambio, en que nos estemos demorando mucho más tiempo del esperado en adaptarnos, pudiéramos recuperar, desde nuestra historia pasada, sucesos de cambios exitosos, y reprodujéramos  aquellas prácticas que contribuyeron a obtener ese resultado, seguramente apresuraríamos el proceso y  lograríamos en menor tiempo disfrutar de lo nuevo.
Entonces, basada en lo que expresé en el párrafo anterior se podría decir que a mayores experiencias vividas mayor cantidad de recursos disponibles para enfrentar cambios, y eso en parte es cierto, pero estos recursos no siempre se activan en forma automática.
La activación de recursos personales, en la mayoría de los casos, requiere de la decisión personal y de un proceso estructurado, al que muchas veces recurren los terapeutas pero que también podemos acceder en forma autónoma.
Para neutralizar los factores que generan resistencia y producen bloqueos al momento  de decidir un cambio quisiera entregar algunas recomendaciones;
  • Mantener un pensamiento positivo durante lo que dure el proceso de adaptación al cambio es fundamental.
  • Cuidar que el diálogo interno sea potenciador, es decir que contribuya a mantener el proceso y no ha dejarlo sin terminar.
  • Compartir experiencias con personas que han enfrentado cambios reciente.
  • Ver el cambio como una oportunidad más que como una crisis.
  • Evaluar los avances y reconocer lo obstáculos que pudieran estar haciendo esto mas dificultoso.
  • Perseverar.
Aunque los cambios produzcan dolor son la única forma que el individuo crezca y se desarrolle, las personas mientras más  vida y experiencia  le incorporen a sus años, mejor preparados estarán para aceptar los cambios en sus vidas.
Lo  paradójico es observar que pudiendo estar los adultos mayores mejor preparados resultan ser  más reacios al cambio, es hora de cambiar esta premisa
 
FUENTE: http://www.guioteca.com/adulto-mayor//

EL TREN DE LA VIDA

 
TRATEMOS DE HACER UN VIAJE FELIZ ....

sábado, 14 de junio de 2014

Todos quieren vivir muchos años pero nadie quiere ser viejo

Es obvio que los pequeños dependen de los mayores; pero, ¿de quién dependen las personas mayores? Diríamos que en muchísimos casos los mayores no dependen de nadie: antes al contrario, están ellos pendientes de la familia y, sobre todo, de los pequeños, de los nietos, a los que cuidan y hasta ayudan a crecer. Cuando uno se jubila y por tanto abandona la esclavitud derivada del trabajo obligatorio cree que por fin es dueño de su tiempo, ya no está bajo la férula de jefes ni sujeto a yugos laborales y, en consecuencia, es libre, libre para no hacer nada, aspiración muy humana que en la pluma de Oscar Wilde se convierte en la cosa más difícil del mundo, la más difícil y la más intelectual.
Desde esta perspectiva la vejez puede ser el tiempo de nuestra dicha, como diría Borges. ¿Vejez, viejos, ancianos, abuelos? Vocablos todos ellos que por despectivos han sido eliminados de la terminología políticamente correcta. Y en su lugar se inventó el término tercera edad, no por todos aceptado con júbilo, como es el caso de Francisco Umbral, quien lo considera un eufemismo indignante .
Sin embargo es la de la tercera edad la fórmula más generalizada y, en cierto modo, la única con etiqueta constitucional, ya que nuestra Carta Magna establece que los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad, añadiendo que con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio.
A pesar de todo la tercera edad se nos queda corta, pide ascender un escalón más, que no es otro que el de la cuarta edad, dado que el aumento de la esperanza de vida en la población española es imparable, hasta el punto de que según la ONU en 2050 España tendrá la población más vieja del mundo. Así, pues, en nuestra sociedad comienza a ser realidad la existencia de un nuevo segmento generacional: el de la cuarta edad, en el que podemos integrar a los mayores de 90 años. Porque es un hecho incuestionable que la gente vive hoy bastantes años más que antaño, la longevidad es ya una circunstancia normal, entre otras razones (logros de las tecnologías médicas, avances de las ciencias de la salud…) porque gozamos de más atenciones y mejores condiciones, tanto económicas como asistenciales.
Aunque parezca una perogrullada, conviene recordar lo que ya se ha dicho: que para alcanzar una larga vida no existe más que un único camino conocido: envejecer. Y es que como afirma José María Carrascal con apabullante lógica una vida sin vejez no es una vida completa. Lejos de caer en el desánimo, las personas mayores deben tener siempre presente la máxima de Cicerón: nadie es tan viejo como para no poder pensar que puede vivir un año más.
[Fuente: lasprovincias.es]

La vitamina A previene el cáncer y frena el envejecimiento

Consumo de vitamina A previene cáncer y retarda envejecimiento. Las enfermedades cancerígenas, una vez que se manifiestan, resultan ser mortales. La mejor forma de combatirlas es con una adecuada alimentación.
Para la decana del Colegio de Nutricionistas del Perú, Victoria Chimpén, estos males por lo general se presentan por falta de vitamina A en la sangre. Por ello, el consumo de verduras y frutas amarillas -tales como zapallo, zanahoria y papaya-, así como de yogur, carne roja, leche y queso, resulta fundamental para no ser víctimas del cáncer. Añadió que el consumo adecuado de estos productos, según los últimos estudios médicos, puede prevenir entre un 30% y 35% la aparición de algún tipo de cáncer. Pero eso no es todo. Por su efecto antioxidante, la vitamina A retarda el envejecimiento. Sin embargo, de ser consumida como suplemento alimenticio procesado, podría traer serias dificultades al hígado. Las enfermedades cancerígenas, una vez que se manifiestan, resultan ser mortales. La mejor forma de combatirlas es con una adecuada alimentación

viernes, 13 de junio de 2014

Una buena longevidad se puede preparar con tiempo

Prevenir enfermedades es el consejo médico más recurrente y propio para cualquier edad, y es precisamente este tema sobre el que se ha hablado durante todo este fin de semana en el V Congreso de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad, donde se ha dejado patente que la mejor forma de envejecer y prevenir es viviendo de la manera más saludable posible. Este fin de semana ha tenido lugar en Madrid el V Congreso de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad, dirigido a todos los profesionales del ámbito de la salud. Se trata del segundo congreso celebrado a nivel internacional y donde han asistido cerca de 300 especialistas provenientes de todo el mundo, que han analizado durante tres días los avances de este tipo de medicina. El presidente de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL), el doctor José Márquez-Serres, puntualizó durante la presentación del evento, que “la medicina preventiva no sólo busca aumentar la longevidad, sino también, y fundamentalmente, mejorar la calidad de vida de las personas”. En su opinión, la calidad de vida se basa en seis puntos fundamentales: “una dieta sana, hacer ejercicio físico, evitar las situaciones de estrés, tomar suplementos nutricionales, la optimización hormonal y cuidar el físico
El especialista en medicina interna del hospital San José de Monterrey, Pedro Galo Aguilar, subrayó que “la restricción calórica aumenta la vida”. Así, “alimentos como las coles, las fresas, la miel o el queso fresco prolongan la juventud, mientras que otros como los refrescos de cola favorecen el envejecimiento”. Por otro lado, el cónsul general internacional para los problemas de salud, Michael Polakov, apuntó que la gran novedad es que con la medicina preventiva “no hace falta experimentar los síntomas de las enfermedades para prevenirlas; existen análisis genéticos, que tienen el 100 por ciento de fiabilidad y que dicen si tenemos posibilidades de padecer alguna enfermedad y también si algún fármaco nos va a hacer daño”. Así, este experto considera que “la medicina antienvejecimiento es la suma de la medicina preventiva, la regenerativa y la rejuvenecedora, que combina los avances científicos y los cambios en los hábitos de vida”. La medicina preventiva hoy día es necesaria, ya que, como apunta Benno Becker “la sociedad no está preparada para la longevidad de los ciudadanos, por lo que hay que programarla, en un corto período de tiempo, para ocupar a un gran número de ciudadanos de entre 80 y 100
[Fuente: websalud.com]

martes, 10 de junio de 2014

Las mujeres viven más porque nunca se jubilan

Hacer ejercicio físico moderado y llevar una dieta sana y equilibrada. A falta de conocer el secreto de la eterna juventud, estas dos premisas pueden ayudar a tener una vejez saludable y de calidad, según ílvaro Cuenllas, director médico del Grupo Ballesol, gestor que cuenta con más de una veintena de centros residenciales repartidos por toda España, tres de ellos en Málaga. Este geriatra advierte de que nuestro país será dentro de unos años el más envejecido del mundo, algo para lo que la sociedad no está preparada. Cuenllas denuncia falta de residencias, centros de día, asistencia social, etc. En definitiva, recursos que hagan que nuestros mayores no sólo le den años a la vida, sino, lo más importante, vida a los años.
Por primera vez, la esperanza de vida de los españoles supera los 80 años, ¿a qué se debe?
Fundamentalmente, a la dieta mediterránea y a los avances de la medicina curativa y preventiva, que contribuyen a que tengamos una vida más larga.

La pregunta es ¿vivimos más, pero vivimos mejor?
En general, se vive mucho mejor. En teoría, el hombre está preparado para poder llegar a vivir más años, pero hay que ver en qué calidad. No hay que darle años a la vida, sino vida a los años. Tenemos que saber envejecer, vivir acorde con la época en la que estamos y los años que tenemos. Es importante saber disfrutar de la vejez, estar en el mundo, hacer ejercicio físico y mental. Aquella persona que pase sus últimos años hablando con la gente, paseando y desarrollándose, en lugar de dedicarse a estar sentado viendo la televisión, tendrá una mejor vejez.

Además de los factores ambientales, en la longevidad también influye la genética, ¿no?
Sí. Hay familias longevas y otras que viven muchos menos años. Las personas con familiares centenarios, si se cuidan, vivirán muchos años.

¿Está preparada la sociedad para atender a tantos mayores?
Ese es uno de los grandes retos de la sociedad occidental. Antes, la pirámide de población tenía forma aguda, pocos ancianos y muchos niños. Hoy, es un tonel, hay el mismo número de niños que de mayores. España será el país más envejecido dentro de 20 años. No estamos preparados, ya que nos faltan múltiples recursos sociales, principalmente económicos, para que la vejez sea de calidad. Es necesaria una red de asistencia social, ayuda a domicilio, centros de día, residencias. Si esto no se soluciona, tendremos un problema muy grave.

Las mujeres siguen superando a los hombres en esperanza de vida, ¿por qué?
Las mujeres nunca se jubilan y el hecho de que sigan teniendo responsabilidades domésticas, como cuidar la casa, y familiares, hace que sigan ejercitando el cerebro y el cuerpo y que su envejecimiento sea más saludable. Además, han tenido siempre menos vicios, no han fumado ni bebido tanto

Frecuentemente escuchamos advertencias sobre el aumento de la obesidad, el sedentarismo, el número de fumadores, etc. Sin embargo, vivimos más, ¿no es una contradicción?
Los que viven más son los mayores de ahora, habrá que ver qué ocurre con las generaciones venideras. De todas formas, no creo que haya un cambio drástico gracias a la medicina preventiva y las campañas de prevención, como la Ley Antitabaco. Pero si no las tenemos en cuenta, la esperanza de vida podría disminuir un poco
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[Fuente: diariosur.com]

lunes, 9 de junio de 2014

No es difícil aprender cómo retrasar el envejecimiento

La búsqueda del elixir de la eterna juventud ha obsesionado a los humanos desde la Antiguedad. Pero, ¿y si la solución estuviera en una sencilla sopa de verduras, en una ensalada o en una infusión de té verde? Más cómodo aún sería disponer de una pastilla mágica que nos protegiese del paso del tiempo, y de sus estragos. Estas propuestas no son descabelladas, al menos es lo que se deduce de los estudios científicos.
Hace casi dos décadas que los investigadores identificaron en los radicales libres la mano negra que causa multitud de problemas al organismo humano, aunque todos ellos se pueden aglutinar bajo el paraguas del envejecimiento. Casi de forma paralela, encontraron la solución: los antioxidantes, capaces de prevenir el efecto de los radicales libres. La inmensa suerte es que la naturaleza ofrece un sinfín de fuentes de antioxidantes fácilmente accesibles: frutas, verduras, frutos secos, pescados… Desde entonces, el interés por estos compuestos no ha parado, como demuestra la infinidad de estudios que se están desarrollando para determinar su efecto exacto y los no menos negocios que han generado.
El catedrático de la Universidad CEU San Pablo y presidente de la Fundación Española de Nutrición, Gregorio Varela Moreiras, mantiene una actitud expectante sobre esta cuestión: Los antioxidantes están de moda y la realidad nos demuestra que cuando algo está muy de moda, hay poca evidencia científica.
Esta afirmación no implica que niegue los efectos positivos de los antioxidantes. Los beneficios sobre la salud humana de estos compuestos presentes en muchos alimentos han sido demostrados en diversas investigaciones, pero los resultados se obtienen a partir de estudios in vitro, que son difíciles de reproducir en el contexto de una dieta normal. La primera dificultad es conocer con precisión qué cantidad de determinados nutrientes incorporamos con la dieta y lo que asimilamos, ya que esto varía de una persona a otra.
El experto subraya que la nutrición es una ciencia joven, que todavía no ha tenido tiempo para saber las dosis de nutrientes que hay que incorporar para prevenir enfermedades asociadas al envejecimiento, que comienzan a gestarse a partir de los 40 años pero que no se manifestarán hasta pasados los 70. También recuerda que en alimentación hay muchos mitos, y conviene no sacralizar ciertos alimentos, como el aceite de oliva, cuyos beneficios están probados, pero limitados a unos pocos, ya que apenas el 5% de la población tiene acceso a esta grasa. La mejor receta: dieta variada y equilibrada de la que pueden formar parte alimentos fortificados con vitaminas y otros nutrientes“ y ejercicio físico.
Tanta o más expectativa suscitan los antioxidantes en el terreno de la medicina antienvejecimiento. Jorge Planas, director médico de la Clínica Planas y miembro fundador de la Sociedad Europea de Antienvejecimiento añade que el envejecimiento depende de muchos factores y que hay más de 200 genes implicados en el proceso, pero concede un papel primordial a los antioxidantes, como demuestra el hecho de que nuestra consulta antiaging incluye un análisis exhaustivo del nivel de antioxidantes. Él mismo se ha elaborado su propio tratamiento, que incluye varias pastillas de diferentes antioxidantes, según aseguró durante el Expert Panel Antiox, organizado por Minute Maid en Barcelona. es un campo en expansión. Hay muchos recursos invertidos en I+D y biotecnología para desarrollar antioxidantes que protejan a la membrana celular de los efectos de los radicales libre
En el terreno de la estética, también son numerosos los tratamientos cosméticos que incorporan antioxidantes, aunque todavía existe un gran desconocimiento, reconoce Matilde Saurina, responsable del Instituto Saurina, de Barcelona. Nuestros clientes están obsesionados con la salud, pero hay que saber envejecer con dignidad. Nuestra filosofía es un correcto diagnóstico del problema y llevar una vida saludable, con una dieta equilibrada, ejercicio y evitar tóxicos como el tabaco y la fuerte exposición a los rayos ultravioleta.
[Fuente: expansión.com]

Los ancianos y viejos saben mucho, pero muchos no saben envejecer

Porque:

Envejecemos con el paso de los años, pero con los años no maduramos.

Envejecemos cuando nos cerramos a las nuevas ideas y nos volvemos radicales.

Envejecemos cuando perdemos la ilusión de vivir y pensamos que hasta aquí hemos llegado.

Envejecemos cuando no tenemos metas ni objetivos por los que luchar y esforzarnos.

Envejecemos cuando vivimos apoltronado en un sillón frente a la caja tonta de la televisión.

Envejecemos cuando no sabemos qué hacer con el tiempo libre y nos embarga el aburrimiento.

Envejecemos cuando nos sobrecoge la soledad y el aislamiento.

Envejecemos cuando sólo pensamos en nosotros mismos, en nuestros achaques y enfermedades, y nos olvidamos de los demás.

Envejecemos cuando estamos siempre mirando para atrás y no miramos hacia adelante.

Envejecemos cuando dejamos de luchar y nos dejamos arrastrar por los acontecimientos.

Envejecemos cuando la tristeza del pasado y el miedo del futuro nos estropean la alegría del presente.

Envejecemos cuando dejamos de amar, de estimar y de querer a los que están cerca de nosotros.

Envejecemos cuando perdemos la curiosidad y el interés por lo que nos rodea.

Envejecemos cuando dejamos de movernos y entramos en vía muerta.

“El que va y viene, vida tiene” y el sedentario, pierde vida"

El especialista en envejecimiento y en el efecto que el ejercicio físico produce en la salud José Antonio López Calbet dijo hoy que la comunidad científica “no es consciente de la capacidad que tiene el ejercicio físico no sólo como herramienta preventiva de enfermedades, sino como elemento terapéutico para solventar y hacer más llevaderas las mismas”.
En declaraciones a los periodistas en una rueda de prensa, el experto indicó que los médicos “no están completamente mentalizados” de los efectos positivos del ejercicio físico en la salud, porque “no recetan del mismo modo una pastilla –cuando un paciente tiene una presión arterial alta– que hacer deporte cuando se sufre otro daño en la salud”.
Al hilo de esto, López indicó que “el sedentarismo causa enfermedad en los seres humanos y en los animales en general y eso es debido al diseño genético que tienen, ya que está preparados para que sean físicamente activos”.
“Nuestros genes tienen tendencia a ahorrar energía, es decir, somos vagos por naturaleza en términos de actividad física y además nuestros genes tienen una especial predisposición para comer en cuanto ve comida porque procedemos de seres que han pasado por ciclos de hambruna y abundancia”, expuso.
Entonces, bajo este concepto genético, el experto explicó que si el ser humano realiza ejercicio físico “amontona energía y desarrolla obesidad, de forma que almacena grasa debajo de la piel pero también acumula grasa entre las vísceras abdominales, y esa grasa que se queda en el interior del abdomen –de los músculos no la piel– tiene efectos metabólicos bastante nocivos”.
Así, esta situación provoca, según señaló López, “la liberación de una serie de péptidos que se llaman fitoquinas que producen una inflamación que es responsable, entre otras cosas, de aparición de resistencia al gen de la insulina y de intolerancia a la glucosa, que es la antesala a diabetes del adulto, que acorta la expectativa de vida de una persona hasta diez años”.
En este sentido, López, que participó hoy en un curso sobre envejecimiento saludable dentro del marco de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Sevilla, confirmó que “una de las mejores inversiones que se podría hacer para mejorar la calidad de vida en los ancianos es conseguir concienciar a la gente desde joven de la importancia que tiene el ejercicio físico para el mantenimiento de la salud”.
[Fuente: europapress.es]

sábado, 7 de junio de 2014

Todos tenemos que aprender a envejecer

Muchos piensan que cuando se va alcanzando una edad avanzada, ya no se puede progresar, y que a lo único que puede aspirar una persona mayor es a una cierta comodidad, a una serena tranquilidad y a un descanso bien merecido. En definitiva, que el progreso es incompatible con la vejez. Porque muchos juzgan que envejecer está ligado a la decadencia, al dejarse llevar, a ver pasar los últimos años de la existencia y, como se decía hace año “a prepararse a bien morir”.
El profesor José Antonio Marina, con más de 70 años de edad como yo, piensa que es preciso una “pedagogía de la vejez”. Porque la vejez no se improvisa, porque en la vejez también hay que tener metas por las que luchar, ideales, ilusiones y ganas de progresar. Lograr alguna metas en la vejez nos llena de orgullo y de felicidad profunda. Nos sentimos útiles, pero sobre todo nos sentimos vivos.
Todas las personas de edad, todos los adultos mayores, jubilados y pensionistas, deben aprender que el mayor peligro en la vejez es la inactividad, la pasividad y el descanso mal entendido. Que hay que mantenerse activo física, mental, afectiva y socialmente. Y esto no se puede dejar a la improvisación, hay que aprenderlo a lo largo de toda la vida. Este blog nace y crece con esta filosofía y pretende modestamente a ayudar a todos los mayores a envejecer con salud y bienestar.

Los viejos que mucho ríen, muchos años viven

“Se comienza a envejecer cuando se deja de reir”. Esta famosa frase la dejó escrita el gran geriatra español López Tascón hace ya bastantes años. Ahora podemos leer muchos artículos en revistas especializadas y en boletines de organizaciones de personas mayores sobre la “Risoterapia” y sus enormes beneficios para la salud física, mental y emocional. Cuando nos reímos tenemos una profunda sensación de bienestar y nos repercute en nuestra salud de forma muy positiva. Es curioso conocer que cuando nos reimos mucho, cuando soltamos una buena carcajada, es como si hiciéramos ejercicio físico porque nada menos que unos 400 músculos se ponen en ación; al mismo tiempo se relajan los músculos y se disminuyen las tensiones que solemos acumular en las cervicales y en la columna vertebral; de igual manera el diafragma se moviliza y ayuda a mejorar la función respiratoria; más aún, la risa mejora los estados fisiológicos del organismo y nos afecta favorablemente desde el punto de vista psicológico; y, aunque parezca mentira, unas buenas carcajadas despejan la nariz y el oído y activan nuestras glándulas lacrimales; el buen humor oxigena nuestros pulmones y la piel; en definitiva, nos conviene a las personas mayores, a los jubilados y pensionistas, reir mucho porque mejora sensiblemente nuestra calidad de vida y nos ayuda a ser más felices. Pero es que además el buen humor nos ayuda a los ancianos y viejos a mantener un buen equilibrio físico y psíquico, a conseguir una gran serenidad de espíritu, a reducir la ansiedad, el estrés, la depresión y a aumentar la creatividad y el optimismo.

En consecuencia, tenemos que reir mucho para vivir mucho y bien.

Entrenar la memoria y estimular el cerebro algo muy necesario para las personas mayores

Una nueva publicación, de la Colección Gerontología social de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), de la gerontóloga Teresa Martínez Rodríguez, editada por la Editorial Médica Panamericana que incluye dos guías dirigidas a los profesionales que diseñan y desarrollan programas de intervención cognitiva y afectiva con personas mayores. Ofrece dos visiones complementarias en la intervención en la memoria y el recuerdo de las personas mayores: el entrenamiento cognitivo y la revisión vital desde la evocación de recuerdo personales y emociones positivas asociadas a los mismos.
La primera guía, Entrenando la memoria, proporciona un programa de intervención dirigido al aprendizaje de las personas mayores de conocimientos y habilidades que les permitan optimizar sus procesos cognitivos y reducir los olvidos cotidianos. Es una revisión del taller de memoria elaborado por esta autora en el año 2001 (ha sido el documento más descargado del Portal Mayores del IMSERSO durante varios años) aportando, además de nuevo material y ejercicios, el marco teórico que sustenta la intervención y un manual para su aplicación en un formato de doce sesiones de entrenamiento.
La segunda guía, Reminiscencias, Ayer es hoy, ofrece materiales y métodos para llevar a cabo sesiones de recuerdo y revisión de los recorridos vitales de las personas mayores, abordando el recuerdo desde los significados y las emociones a ellos asociadas. Estrategia de intervención de especial interés para despertar recuerdos en las personas con Alzheimer u otras demencias. Un programa muy novedoso que propone un atractivo método, en seis pasos, para integrar los recuerdos positivos en la vida presente de las personas. Incluye material complementario para llevar a cabo un total de 35 sesiones temáticas.
En un apartado web complementario se incluye presentaciones y material de apoyo, diseñados para facilitar el desarrollo de las sesiones temáticas de ambas guías.
Obra de gran interés para los profesionales que desarrollan su labor en el ámbito aplicado, tanto para llevar a cabo acciones preventivas como para programar sesiones estimativas dirigidas a personas con deterioro cognitivo o demencias.
Citando palabras del prólogo, a cargo de Pilar Rodríguez, gerontóloga, experta en Servicios Sociales y directora de esta colección,  nueva obra, Teresa Martínez Rodríguez ofrece a los profesionales de la intervención gerontológica un nuevo instrumento que permitirá avanzar en la búsqueda de una atención genuinamente centrada en la persona. En ella se aúnan el rigor científico, la claridad pedagógica -merced a la asociación de los contenidos teóricos con ejemplos de la vida cotidiana de las personas- y la facilidad y utilidad de sus materiales. Todas ellas son virtudes siempre presentes en la producción de esta autora
La autora es natural de Huesca y reside en Oviedo, es una reconocida experta en gerontología social que en su haber conjuga experiencia profesional en la intervención y en la planificación de políticas sociales, una amplia labor docente en España e Iberoamérica y autoría de distintas publicaciones relacionadas con la gerontología aplicada. Entre ellas, una obra de la misma Colección de Gerontología social: Centros de Atención Diurna para Personas Mayores. Atención a las situaciones de fragilidad y dependencia

viernes, 6 de junio de 2014

Diez píldoras de felicidad recetadas para jubilados y personas mayores en general

1) Ante las pérdidas afectivas, buscar nuevas relaciones afectivas interpersonales e intergeneracionales.
2) Tratar de ser positivos ante momentos difíciles de la vida
3) Fomentar el humor y el optimismo porque “se comienza a envejecer cuando se deja de reir”.
4) Promover el amor altruista y la entrega y el servicio hacia los demás.
5) Experimentar que es mucho mejor dar que recibir.
6) Amar la vida y disfrutar de cada instante como si fuera el último.
7) Aprender a compartir todo, alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, ilusiones y proyectos.
8) Disfrutar de las cosas sencillas.
9) Sacarle el jugo a la vida en cada momento de nuesdtra existencia.
10)Aceptar la jubilación y el proceso de envejecimiento como algo normal, equilabro y armónico.

FAMILIA Y ADULTO MAYOR

Una primera afirmación que se debe establecer en relación a este tema, es que la adultez mayor es una etapa de la vida que se entiende fundamentalmente como un proceso de envejecimiento de la persona.

Lo importante, a nuestro juicio, es entender y aceptar que se trata de un proceso, lo cual implica la idea de evolución, de cambios paulatinos; se trara de un proceso de entropía o desgaste natral y normal de todo ser humano. No obstante lo dicho, mucha gente no asume, que todos nos encaminamos, todos avanzamos por este proceso, y esta situación de no asumir el propio proceso de envejecimiento se transforma, al interior de la familia, en un problema, en una situación que crea roces y malos entendidos entre los miembros de la familia, que genera, en definitiva, problemas de convivencia.

Esta situación puede verse agravada cuando los otros miembros de la familia: los hijos de los adultos mayores, sus nietos, etc., tampoco asumen –por desconocimiento- que el adulto mayor esta en un proceso de evolución en que se hace cada vez más notorio su desgaste. Toda esta situación afecta a todos y a cada uno de los miembros de la familia y si tuviéramos que determinar por qué llegan a crearse conflictos de convivencia, la causa se podría sintetizar en una palabra: IGNORANCIA O DESCONOCIMIENTO del proceso de envejecimiento por parte de todas las personas que conforman la familia, incluso por parte de todas las personas que conforman la familia, incluso por parte de la propia persona que envejece.

Hay, por tanto, toda una tarea: prepararse para entender el envejecimiento de los demás y prepararse para el envejecimiento de uno mismo.

Tal vez una tarea que deben asumir los integrantes de una familia que cobija a un adulto mayor, es aprender o tomar conciencia que esta persona, adulto mayor, tiene un conjunto de necesidades que requiere satisfacer exactamente en la misma forma que las demás personas. Es decir, el adulto mayor requiere reconocimiento, necesita sentir que es útil, desea saber que lo aman, que es parte de una familia o grupo humano, etc. Es muy triste ver cómo adultos mayores que viven en una familia sufren un proceso de “ensimismamiento” (encerrase en sí mismo) porque no le hablan, no lo toman en cuenta, no tiene tareas o roles que cumplir, etc. En esta situación es la familia la que le está fallando al adulto mayor.

Es imprescindible avanzar en la idea de generar roles y funciones que pueda cumplir el adulto mayor al interior de la familia y que sean, obviamente, compatibles con su proceso de envejecimiento.
Parece que a todos nos cuesta entender que envejecer no es sentarse a esperar la muerte; que ser una persona vieja no es ser inútil. Es aquí donde se requiere una gran tarea de sensibilización de la sociedad toda; para muchos la idea de un envejecimiento activo y productivo les resulta extraña. Les parece como algo lógico. La verdad es que la situación debiera ser al revés; es decir, lo que debiera aparecernos como extraño es que haya adultos mayores –con salud normal- que estén inactivos. Por supuesto que la sociedad tiene mucha culpa en estas “imágenes sociales” creadas, por ejemplo, a través del idioma. ¿Por qué a los jubilados los economistas les llaman “sector pasivo”? De estas expresiones nacen imágenes falsas que generan prejuicios y percepciones erróneas sobre el adulto mayor.
Es importante puntualizar, que este tema de la preparación, de la educación sobre la adultez mayor es una necesidad urgente (recordemos los datos estadísticos que indican un crecimiento acelerado del grupo etario de adultos mayores) de sensibilizar y educar a toda la sociedad para que sepa tratar y convivir con sus adultos mayores; la comunidad entera debe producir los espacios necesarios para el adulto mayor, pero estos espacios empiezan en la propia familia y no sólo son escenarios físicos, son también instancias psicosociales; espacios de convivencias intergeneracionales. En la familia, el hijo y el nieto aprenden y viven el respeto al adulto mayor; en la familia, las nuevas generaciones comprenden la riqueza en múltiples formas que encierra un abuelo o una abuela. Cuando hijos y nietos convivan y comprendan el proceso de envejecimientos de sus padres y abuelos, sólo entonces empezará a desarrollarse una sociedad con características más humanas hacia los adultos mayores.

Otro aspecto sobre el cual queremos compartir, es el tema de la diversidad del adulto mayor. Tal vez sea necesario reconocer que por un afán de sintetizar, o de hacer más didácticas ciertas ideas, hemos inducido y creado una expresión que induce al error. Decir que el “adulto mayor” se caracteriza por esto o aquello constituye una generalización errónea. Hay muchos tipos o grupos de adultos mayores. Por ejemplo, las variables culturales obviamente influye en la adultez mayor. Los adultos mayores que viven en el campo, o en el mundo rural, no son iguales a los adultos mayores que viven en las ciudades, son dos mundos culturales muy diversos.

Todo esto es indicador de que los adultos mayores pueden tener, y de hecho tienen, necesidades distintas, según sea el grupo social o cultural al cual pertenecen y, si esta afirmación es válida, se tiene que inferir que las políticas sociales que en el futuro se formulen e implementen deberán considerar la diversidad sociocultural de este grupo etario.

Día de la Toma de Conciencia del Abuso y el Maltrato a las Personas Mayores.

La Asamblea General de las Naciones Unidas decide designar el 15 de junio Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez .

El 19 de diciembre de 2011 la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 66/127 decide designar el 15 de junio Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez .
La población mundial de las personas de 60 años o más será más del doble, de 542 millones en 1995 a alrededor de 1.200 millones en 2025. Se estima que entre el 4% y el 6% de las personas mayores de todo el mundo han sufrido alguna forma de abuso y maltrato.
El maltrato de las personas de edad puede llevar a graves lesiones físicas y tener consecuencias psicológicos a largo plazo. Los malos tratos a las personas de edad se prevé que aumentarán dado que en muchos países el envejecimiento de la población es rápido.
El maltrato de las personas mayores es un problema social mundial que afecta la salud y los Derechos Humanos de millones de personas mayores en todo el mundo y es un problema que merece la atención de la comunidad internacional.
La Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 66/127, designa el 15 de junio como Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez. Representa el día del año cuando todo el mundo expresa su oposición a los abusos y los sufrimientos infligidos a algunas de nuestras generaciones mayores.
Organización de las Naciones Unidas

Mientras que muchas personas mayores disfrutan de una vida activa, un número creciente sufre la desatención.

En el marco de esta fecha tan importante desde el Servicio Social del Htal. Santojanni y del Centro de Día N°27 del Ministerio de Desarrollo Social, una serie de mensajes para crear conciencia e invitar a aquellas personas que están solas y no saben qué hacer ni a donde ir, a que se acerquen a participar de estos espacios 
Tienen la posibilidad de llamar a la línea 100
o acercarse a cualquier comisaria

MITOS SOBRE LOS ADULTOS MAYORES

Existen muchos mitos sobre los adultos mayores asociados con el envejecimiento. La mayoría son desarrollados por la sociedad y casi siempre consideran aspectos negativos de la vejez. En muchos de los casos, estas ideas son generadas por falta de conocimiento.
Aquí se muestran algunos de estos mitos.

 
 
1.- El adulto mayor siempre está triste o no es feliz. Como cualquier otra persona a cualquier edad, la felicidad depende de uno mismo y de su manera de ser, no tiene nada que ver con la vejez.

2.- El adulto mayor no tiene familiares que se preocupen por ellos. La mayor parte de ellos viven cerca de sus hijos o de algún familiar cercano que suele verlos con cierta frecuencia. En ocasiones, los adultos mayores que viven solos buscan crear nucleos familiares entre ellos mismos para ofrecerse ayuda cuando la necesiten.

3.- El adulto mayor es inútil. El adulto mayor puede reaccionar con mayor lentitud en cuanto actividades físicas se trata. Pero eso no limita su utilidad a la sociedad, ya que se trata de personas con mucha experiencia y que frecuentemente son más comprometidas con sus actividades, tienen rendimientos más regulares y faltan menos a sus trabajos.
 

4.- El adulto mayor no es capaz de hacer ejercicio. Al contrario, realizar ejercicio adecuado y moderado resulta beneficioso porque reduce la descalcificación ósea, fortalece el corazón y los pulmones, reduce la tensión arterial y mejora la fuerza muscular.

5.- El adulto mayor necesita ayuda en sus actividades cotidianas por problemas de salud. Muchos adultos mayores padecen diversas enfermedades y cambios degenerativos pero la mayoría de ellos puede seguir realizando sus actividades de manera normal, lo cual le ayuda a mantener su calidad de vida y seguir activo e independiente. En algunos casos, necesitan de ayuda cuando tienen un problema crónico incapacitante.
 
6.- El adulto mayor se aísla por sí mismo de la sociedad. Existen adultos mayores que viven aislados de la sociedad, pero con frecuencia es por motivos ajenos a su voluntad. La mayoría de ellos mantienen relaciones con familiares, nietos, amigos y buscan tener cierta actividad en la comunidad en la que viven. Es importante, para mantener la salud mental, no permanecer en soledad a cualquier edad .

7.- A mayor edad, menos se duerme. Lo que sucede es que el sueño se vuelve más fragmentado, se duerme por partes. Los periodos de sueño duran menos y la calidad del sueño es distinta. Para completar su tiempo de sueño, los adultos mayores necesitan de más siestas que personas jóvenes.

8.- Los adultos mayores están siempre deprimidos. Como en todas las edades, existen personas que son más o menos susceptibles a la depresión cuando se llevan a cabo cambios en su vida. Pero no significa que todos los adultos mayores sufran constantemente de depresión. Lo que sí es cierto es que la falta de atención hacia un adulto mayor genera situaciones que pueden acercarlo a la depresión. Cabe recordar que este trastorno puede ser tratado con un especialista, como el psicólogo o el psiquiatra.

9.- El envejecimiento produce cambios de personalidad. El envejecimiento por sí mismo no produce cambios en la personalidad. De hecho, la personalidad es una de las pocas constantes que se mantienen a lo largo de la vida.

10.- El adulto mayor no es capaz de adquirir nuevo conocimiento. Un adulto mayor tiene la habilidad y el tiempo de aprender cualquier cosa. Además, aprender nuevas actividades le ayuda a mantener su salud mental. Desde luego, el límite existe en donde cada uno decida, desde aprender a usar una computadora hasta una licenciatura.

Existen muchos otros mitos, que nacen debido a la ignorancia. Por lo tanto, es oportuno informarse acerca de los cambios que el envejecimiento involucra y que es posible llegar a experimentar. Lo anterior, permitirá estar preparados para enfrentarlos de la mejor manera.

lunes, 2 de junio de 2014

Papa Francisco - reflexión sobre los adultos mayores

El Papa Francisco, líder de la Iglesia Católica, dentro de sus homilias y en sus declaraciones a los medios siempre ha considerado a los adultos mayores, a los ancianos como él les llama. Así también lo hizo, cuando el Papa Francisco compartió su reflexión sobre los adultos mayores. Esta vez el Obispo de Roma iguala a jóvenes y ancianos porque dice que ambos son considerados "descartables" por la economía mundial.



Papa Francisco: El sistema económico actual descarta a las personas.


En entrevista exclusiva para el periódico La Vanguardia, el Papa Francisco expresó su opinión acerca de la "cultura del descarte" que involucra tanto a jóvenes y ancianos en una economía global, que no es buena, ya que en el centro de todo un sistema económico donde manda el dinero debe estar  el hombre y la mujer, y todo lo demás debe estar al servicio del hombre.  
"Nosotros hemos puesto al dinero en el centro, al dios dinero. Hemos caído en un pecado de idolatría, la idolatría del dinero." 
Comentó que la economía se mueve por el afán de tener más y, paradójicamente, se alimenta una cultura del descarte. 
"Se descarta a los jóvenes cuando se limita la natalidad. También se descarta a los ancianos porque ya no sirven, no producen, es clase pasiva..."
Pero desde la perspectiva de Francisco no sólo se descarta a las personas sino a la sabiduría y la fuerza de un pueblo:
"Al descartar a los chicos y a los ancianos, se descarta el futuro de un pueblo porque los chicos van a tirar con fuerza hacia adelante y porque los ancianos nos dan la sabiduría, tienen la memoria de ese pueblo y deben pasarla a los jóvenes."
En una economía donde ancianos y jóvenes son descartables, ¿Sería un acierto el intercambio generacional entre ambos, en lugar del actual distanciamiento que existe? Tú, ¿Qué opinas?

PARA REFLEXIONAR

Después de un día de trabajo, mi mamá puso en un plato, pan tostado, pero muy quemado, en la mesa frente a mi papá. Recuerdo haber esperado que alguien lo notara y dijera algo….Sin embargo, aunque mi padre lo noto, alcanzó un pan, sonrió a mi madre, y  me preguntó como me había ido en la escuela.  

No recuerdo lo que le conteste, pero sí recuerdo verlo untar mantequilla y mermelada al pan tostado y comérselo todo. Cuando me levante de la mesa esa noche, oí a mi madre pedir disculpas a mi padre por los panes muy tostados, y nunca olvidare lo que el le dijo: “Cariño no te preocupes, a veces me gustan los panes tostados bien quemados”.

Mas tarde cuando me disponía a dormir, fui a darles un beso y las buenas noches, y aproveche a preguntarle a mi padre si le gustaban los panes quemados. Me abrazo muy fuerte y me dijo…….. Tu mamá tuvo un día muy duro en el trabajo, está muy cansada y además un pan tostado y un poco quemado no le hace mal a nadie, he hizo en voz alta, estas reflexiones:

La vida esta llena de cosas imperfectas y de personas imperfectas, aprender a aceptar las diferencias, es una de las cosas más importantes para crear una relación sana y madura. Un pan tostado no puede romper una relación.

El camino de la felicidad no es recto. Existen curvas  llamadas EQUIVOCACIONES, semáforos llamados  AMIGOS, luces de precaución llamadas FAMILIA y todo se logra si tienes……Una llanta de repuesto llamada DECISIÓN, un potente motor llamado AMOR, un seguro llamado FE, abundante combustible llamado PACIENCIA, pero sobre todo un conductor llamado DIOS.

LA COMPRESIÓN , LA TOLERANCIA, EL RESPETO POR EL OTRO, ES LA BASE DE CUALQUIER RELACIÓN

mis cuentos 004

Como disfrutar el paso de los años


No puedo dejar de compartir con todos, la siguiente entrevista, y Tú, no puedes dejar de ver… (para reflexionar)

NO TE RINDAS!!!!!

No ten rindas…aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo.
Aceptar tus sombras.
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños.
Por que cada día es un comienzo nuevo,
Por que esta es la hora y el mejor momento

MARIO BENEDETTI

Jubilación sin crisis

Al hablar de jubilación la entendemos como la “prestación salarial y situación social que conlleva el cese de la etapa laboral” (Buitrago, 2010) y esta se ofrece en base a un criterio conocido como edad cronológica, es decir, según la edad de la persona.

  El problema de este criterio radica en asumir que todas las personas de la misma edad poseen las mismas capacidades, habilidades y competencias. Esto por supuesto es falso, de modo que muchos adultos mayores son perfectamente capaces de continuar con sus actividades laborales
 
Algunas personas pueden pasar la jubilación como un momento de crisis al afectar directamente su autoestima o su rol social, esto a causa de haber limitado sus intereses únicamente al desarrollo laborar sin pensar en sus actividades culturales, recreativas y personales (Buitrago, 2010).
 
Una de las metas del adulto mayor es adaptarse al proceso de jubilación y para aligerar lo que puede convertirse en una crisis hay varios cosas que podemos hacer:
 
  1. Ejercitar todos nuestros intereses independientes al trabajo. Desarrollar actividades de nuestra vida cotidiana que no estén relacionados con nuestra vida laboral nos permite recurrir a ellas incluso en la jubilación.
  2. Checar nuestro estado de salud. La vejez no debe ser vista como sinónimo de enfermedad, sin embargo, es mejor no postergar la visita al médico para una consulta.
  3. Pongamos atención a nuestra situación emocional y psicológica. La mayoría de los criterios relacionados con el envejecimiento exitoso tienen que ver con nuestro aspecto psicológico.
  4. Sigamos aprendiendo nuevas cosas. Nunca es tarde para aprender, el nivel educativo y mantenerse estudiando siempre es un factor que protege contra el deterioro cognitivo.

 Estos cuatro puntos han sido adaptados del artículo de Francisco Buitrago (véase en referencias).

Referencias.

Buitrago, F., (2010) Prepararse para la jubilación. Revista Española de Geriatría y Gerontología. 45 (4), 239-240