domingo, 29 de junio de 2014

Las ventajas de la vejez

Llegar a la vejez implica una serie de beneficios que bien llevados permiten que nos vean de mejor manera y hacen que esta etapa y la imagen que se transmite sea envidiada y deseada

Cuenta la historia que en una ocasión un perrito que se había perdido, buscando su regreso a casa, llegó a una habitación en la cual había mil perritos más.
El perrito del cuento comenzó a mover la cola, a levantar sus orejas poco a poco y a sonreír. Los otros mil perritos hicieron lo mismo. Cuando salió de la habitación, el perrito pensó: “¡Qué lugar tan agradable! ¡Voy a venir más seguido a visitarlo!
Al tiempo después, otro perro callejero entró al mismo sitio, pero a  diferencia del anterior, este perrito -al ver a los otros mil perritos- se sintió amenazado, ya que lo estaban mirando de manera agresiva. Empezó a gruñir y de inmediato vio cómo los mil perritos le gruñían y ladraban a él también. Cuando este perro salió de la habitación pensó: “¡Qué lugar tan horrible es este! ¡Nunca más volveré a entrar allí!”
Ninguno de los dos perros sabía leer, pero en el frente de la casa había un letrero que decía: “La casa de los mil espejos”.
Con esta historia quiero invitarlos a reflexionar en relación a la responsabilidad que tenemos en la proyección que hacemos de nosotros mismos y que en definitiva, es lo que recibimos desde quienes se relacionan con nosotros y ustedes ¿cómo quieren que los traten? ¿Como perritos alegres y amistosos o perritos gruñones y agresivos?
Madurez, una etapa divina
Es importante desechar la idea de que ciertas cualidades y emociones son propias y exclusivas de la gente joven. Es sumamente común escuchar frases como “soy mayor, pero de espíritu joven” o “me siento feliz como si tuviera 20 años”. En cambio, es sano pensar que la felicidad, la alegría y el entusiasmo pueden experimentarse y se experimentan a cualquier edad, sólo hay que decidirse a vivir estas emociones con plenitud.
Para nadie es desconocido que la vejez conlleva  limitaciones, que las hay sin duda. No obstante, para muchos, esta etapa puede ser sinónimo de libertad:
  • Es la etapa en la que ya no hay que complacer a nadie.
  • Es el tiempo de comprobar los afectos definitivos.
  • Ya no hay espacio para las relaciones impuestas o por conveniencia.
  • Los horarios ya son relativos.
  • Se está libre de conflictos sexuales, de luchas y competencias.
Puede entonces volcarse la mirada hacia adentro para explorar el mundo interior sin distracciones y agradecer tanta riqueza y oportunidades. Y con esa paz silenciosa, emprender una rutina colmada de lujos.
Cuando tomamos la decisión de llegar a la vejez con una vida plena hasta el último aliento de vida, podríamos llegar a  transmitir una imagen de vejez que sea envidiada y deseada.
 
FUENTE: GUIOTECA

domingo, 22 de junio de 2014

El gran valor de la experiencia para enfrentar los cambios

A mayores experiencias vividas mayor cantidad de recursos disponibles para enfrentar cambios, aunque no se activen de forma automática.
No solo lo supe porque lo aprendí de la teoría, sino porque lo he experimentado muchísimas veces: los cambios en los seres humanos producen estados internos no deseables, en la mayoría de los casos se produce estrés,  es inevitable el que surja  la pregunta  ¿cuánto durará el proceso?, y frecuentemente  la respuesta podría estar asociada a la cantidad de recursos que hayamos desarrollad a lo largo de nuestra vida para enfrentarlos.
Hay personas que afrontan los cambios con diversos sentimientos, algunos son más optimistas y confiados y toman el proceso con tranquilidad, permitiéndose evaluar los pro y contra. Sin embargo, existen también personas que experimentan inseguridad, miedo a la paralización y surge la angustia.
Los miedos más frecuentes al cambio son:
  • A no poder
  • A no ser capaz
  • A no saber cómo hacerlo
  • A quedarme solo(a)
  • A defraudar
  • A equivocarme
  • Piensa aquí …..¿a que le tienes miedo frente a un cambio?
Ya he escrito anteriormente respecto de la influencia que tienen las experiencias previas en la forma como enfrentamos diversos procesos en nuestras vidas.
Si ante una experiencia de cambio, en que nos estemos demorando mucho más tiempo del esperado en adaptarnos, pudiéramos recuperar, desde nuestra historia pasada, sucesos de cambios exitosos, y reprodujéramos  aquellas prácticas que contribuyeron a obtener ese resultado, seguramente apresuraríamos el proceso y  lograríamos en menor tiempo disfrutar de lo nuevo.
Entonces, basada en lo que expresé en el párrafo anterior se podría decir que a mayores experiencias vividas mayor cantidad de recursos disponibles para enfrentar cambios, y eso en parte es cierto, pero estos recursos no siempre se activan en forma automática.
La activación de recursos personales, en la mayoría de los casos, requiere de la decisión personal y de un proceso estructurado, al que muchas veces recurren los terapeutas pero que también podemos acceder en forma autónoma.
Para neutralizar los factores que generan resistencia y producen bloqueos al momento  de decidir un cambio quisiera entregar algunas recomendaciones;
  • Mantener un pensamiento positivo durante lo que dure el proceso de adaptación al cambio es fundamental.
  • Cuidar que el diálogo interno sea potenciador, es decir que contribuya a mantener el proceso y no ha dejarlo sin terminar.
  • Compartir experiencias con personas que han enfrentado cambios reciente.
  • Ver el cambio como una oportunidad más que como una crisis.
  • Evaluar los avances y reconocer lo obstáculos que pudieran estar haciendo esto mas dificultoso.
  • Perseverar.
Aunque los cambios produzcan dolor son la única forma que el individuo crezca y se desarrolle, las personas mientras más  vida y experiencia  le incorporen a sus años, mejor preparados estarán para aceptar los cambios en sus vidas.
Lo  paradójico es observar que pudiendo estar los adultos mayores mejor preparados resultan ser  más reacios al cambio, es hora de cambiar esta premisa
 
FUENTE: http://www.guioteca.com/adulto-mayor//

EL TREN DE LA VIDA

 
TRATEMOS DE HACER UN VIAJE FELIZ ....